FARMACIA

Una profesión para toda la vida. 


Mi punto de giro. El anclaje. La que nos da de comer. La que nos condiciona. 

La carrera, un infinito de cosas que aprender, como a mí me gusta. Fue bonito mientras duró. Precioso. Digno de enmarcar si se pudiera, visto desde los años.

El oficio es eso... atención al público. Y está el público... El público postpandémico es diferente. Mejores, decían. Pero gracias a ellos comemos, bebemos y vacacioneamos. Así que a comer y agradecer. Y más si no te insultan, que es majo, sí, que dice buenos días al entrar.

Por botica pasa un sinfín de personajes, normaluchos, rarunos y peligrosunos. Mi colega ve peligros en las chinchetas, está todo el día avisando de posibles maleantes. Así que cuando acierta es de agradecer porque los demás no nos empanamos.

También los hay un poco locos y también un poco idos. La mayoría de conductores van drogados legalmente. Que no lo dice nadie oficial, que lo digo yo, pero seguro que es verdad. Sí, da miedo pensarlo. En general la población adulta. Y algunos no tan adultos también, qué pena. A base de psicótropos, sedantes, ansiolíticos, antidepresivos y estupefacientes, la población va bien servida. Que viva la receta oficial, que a base de rellenar el libro a mano los farmacéuticos nos hemos hecho escribanos. Pues, cuando están en el mostrador, se les nota también.

También tengo un marido y tres hijas, saldrán por aquí, los tengo enganchados a mi vida y no los puedo separar. Llevo enganchados mi oficio y mi familia. A la cabeza y al alma.

Me gusta cambiar de ropa, de corte de pelo, de lugar de vacaciones y de menú. Viajar al extranjero, ver costumbres diferentes y ver que no todo es como siempre lo veo. Ir a restaurantes, de países exóticos mejor, yo lo pruebo todo. Hindú. Turco. Peruano. Lo que sea menos chino, que los restaurantes chinos de aquí me parecen como de mentira. Me falta tiempo, pero gustarme, me gusta.

No quiero cambiar de familia, es la mejor, aunque no sea de revista.

Y el oficio... Mi punto de giro. El anclaje. La que nos da de comer. La que nos condiciona. 


Alas, para volar.

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